Resumen del seminario El hombre, el entorno y la medicina
 

El seminario “El hombre, el entorno y la medicina” tuvo como objetivo abordar desde diferentes ángulos la relación entre salud o enfermedad y los factores ambientales. 

De entre los factores ambientales asociados a enfermedades cobran especial relevancia los s antropogénicos o antrópicos, aquellos de origen humano. La modificación voluntaria del entorno por parte del hombre crea nuevos ambientes para los cuales no dispone de adaptación génetica aunque sí sociocultural. Sin embargo, el ritmo trepidante de cambio socio-tecnológico compromete la intrínseca capacidad adaptativa humana. Este ha sido el eje de la ponencia de Belén Silveira Rodríguez, endocrinóloga del Hospital Universitario Infanta Leonor. Tras realizar un breve recorrido por hitos clave de la Historia y su asociación con nuevas enfermedades o modificaciones de la incidencia de otras, la Dra. Silveira analizó la epidemia global de obesidad desde la perspectiva de la propia influencia del ser humano en la génesis de la enfermedad.

Sin embargo, el retorno a Arcadia es irreal e imposible. Buscar el “estado natural” del ser humano para la plena salud es una falacia en cuanto que el ser humano hace “natural” lo que consigue cambiar, una vez que se adapta (René Dubos). Así Valerio Rocco Lozano, del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid, expuso “La idea del buen salvaje a través del pensamiento y obras de J.J. Rousseau ” para explicar cómo surgió una forma filosófica que durante mucho tiempo ha impregnado el pensamiento en occidente. Con la idea de que las enfermedades no existían en el ser salvaje, que éstos no requerían de medicina alguna y que era el ser humano civilizado quién producía las enfermedades, fruto de las desigualdades creadas por su propia obra.

Alvaro Daschner, alergólogo del Hospital Universitario de la Princesa presentó al pensador y científico R. Dubos que entre los años 40 a 70 del siglo pasado realizó una serie de experimentos relevantes para llegar la conclusión de que la flora intestinal (microbiota) es indispensable para el correcto desarrollo de los seres vivos, la salud y la prevención de infecciones. Cuando se estableció la teoría microbiana de la enfermedad , el concepto de una causa específica para las enfermedades fue cobrando, según este autor, demasiada prioridad en los programas de investigación médica, dejando de lado el entorno total y visión ecológica, cuya comprensión ha demostrado ser fundamental para conocer la aparición de enfermedades, no solo las infecciosas. Aun así, las ideas propuestas han quedado en el olvido hasta que las nuevas técnicas de metagenómica han abierto de nuevo el interés por esa visión ecológica, de co-evolución y de interrelación entre huésped y los múltiples hospedadores.