Resumen del seminario Fight or flight: Aplicación práctica en Alergia
 
Autor: A. Daschner

Alvaro Daschner comenzó exponiendo los paralelismos entre la respuesta aguda del estrés y la respuesta inmunitaria, lo que justificaba introducir aspectos del cometido de la respuesta inmunitaria, que no solo nos protege de los patógenos o situaciones peligrosas para la integridad del meta-organismo, sino también debe proteger de una inflamación exagerada o prolongada, evitando así la inmunopatología como en las enfermedades alérgicas.

El mensaje fundamental es que la supresión de la respuesta inmune no es simplemente una ausencia. Al revés, los fenómenos de tolerancia frente a antígenos, micro-organismos etc. son producidos ACTIVAMENTE. Estas deliberaciones han llevado a comprender los mecanismos que conllevan al éxito terapéutico de la inmunoterapia, del que uno de los factores fundamentales son las células T reguladoras (Treg). Éstas se encuentran en número o funcionalidad reducida en los procesos alérgicos y la inmunoterpia mediante administración mantenida y generalmente a altas dosis de los alérgenos causantes de enfermedad reeduca al sistema inmunitario a TOLERAR, entre otros a aumentar las Treg.

En la siguiente contribución Isabel Ojeda, tras introducir las ideas existentes sobre el aumento de las enfermedades alérgicas relacionadas con la hipótesis de la higiene, expuso las distintas formas de prevención o tratamiento existentes. Comenzando con el tipo de parto, la lactancia materna, el posible uso de probióticos a muy temprana edad con el que se conseguiría reducir la prevalencia de las enfermedades alérgicas, incluidas las alergias alimentarias.

Mientras que la evitación de los agentes responsables de producir  enfermedad ha sido uno de los pilares de las recomendaciones en el abordaje de alergias, un nuevo paradigma ayuda a justificar la creciente implementación de la inducción a la tolerancia en la alergia alimentaria. Como en el abordaje mediante inmunoterapia, se están conociendo los mecanismos inmunológicos que conllevan a la tolerancia en la mayoría de niños sometidos a esta práctica.

En la segunda parte Juan Ignacio Serrano Vela, después de explicar los mecanismos inmunológicos que llevan a la celiaquía en pacientes con predisposición genética, enfocó su presentación a los estudios epidemiológicos que llevaron  al proyecto PreventCD, un estudio prospectivo que tuvo como objetivo reducir en un 50% la incidencia de la enfermedad celíaca en bebés con predisposición genética a la edad de tres años. Los resultados fueron publicados en 2014, destacando que la introducción de pequeñas cantidades de gluten entre los 4 y 6 meses no reduciría el riesgo de la enfermedad. También presentó un estudio en marcha con una vacuna de administración muy precoz (NexVax2) para inducir tolerancia en pacientes celíacos que expresan la proteína de riesgo HLA-DQ2. En el último ensayo clínico realizado, la inyección intradérmica de la vacuna (2 dosis semanales durante 8 semanas) ha prevenido la aparición de síntomas intestinales y marcadores de inflamación en sangre en comparación con sujetos a los que se inyectó placebo.

El conjunto de presentaciones durante el seminario dejó claro que es necesario implementar los conocimientos nuevos en la prevención primaria de la celiaquía, así como la alergia alimentaria y que la introducción retrasada de los alimentos con objeto de prevenir estas enfermedades, tal y como se venía haciendo hasta muy recientemente, no se basa ya en evidencia científica.

Los debates trataron aspectos entorno  a los factores asociados a una correcta o errónea colonización temprana de la microbiota del recién nacido, como el tipo de parto o la duración de la lactancia materna. También se analizaron críticamente unos estudios que se han presentado sobre la introducción muy temprana (a los 3 meses) de varios alimentos, lo que parecería un escenario artificial.