¿Inmunovigilancia o inmunoedición?

El sistema inmunitario persigue la integridad del huésped frente a organismos patógenos, desde virus de apenas 10 nm hasta parásitos de varios metros. De hecho, el efecto más inmediato de las inmunodeficiencias son las infecciones.

 Existe la percepción de que, además de esta función fundamental desde el punto de vista evolutivo, la inmunidad evita la aparición de tumores, es decir, realiza funciones de inmunovigilancia antitumoral. Sin embargo, varias décadas de esfuerzos para potenciarla no han conseguido ninguna inmunoterapia activa verdaderamente efectiva, y la que por fin lo ha logrado consiste en romper la autotolerancia, sin identificar realmente al tumor.

 Los resultados más recientes sugieren que, en realidad, la inmunidad específica interroga permanentemente a las células propias en busca de señales infecciosas, y es ese mecanismo fundamental el que permite la inmunoedición secundaria del tumor, que consiste en una inmunoselección T-dependiente que, por puro azar, promueve el crecimiento de clones tumorales preexistentes que carecen de antígenos detectables.