Resumen del capítulo







Suicidio y evolución: ¿una simple paradoja o algo más?

Hilario Blasco -Fontecilla


Las conductas suicidas son un problema de salud pública de primer orden, y uno de los fenómenos más difíciles de explicar desde presupuestos evolucionistas. Dado que poderosas fuerzas ecológicas maximizan los comportamientos de auto-preservación y reproducción, resulta paradójico que diversos genes se hayan relacionado con la vulnerabilidad a la conducta suicida. El principal objetivo del presente capítulo es subrayar la necesidad de generar un marco evolucionista de las conductas suicidas. Numerosos datos epidemiológicos y etológicos sugieren que la teoría de la evolución puede ofrecer un marco heurístico conceptual que permita generar hipótesis conceptuales centradas en las causas proximales del suicidio, y proveer una buena base para el estudio de la influencia de determinados factores socio-culturales sobre las raíces motivacionales y emocionales del suicidio.

Hay dos “prototipos” suicidas que son especialmente congruentes desde presupuestos evolucionistas: 1) mujer joven que usa los intentos de suicidio para comunicar un malestar en el grupo, normalmente un problema de pareja; 2) hombre anciano, con alguna enfermedad somática y/o mental, aislado socialmente y que piensa que es una carga (suicidio altruista).