Papel de la selección natural frente a otros mecanismos de evolución

Se han propuesto tres tipos principales de variación heredable con potencial evolutivo en la especie humana: genética, epigenética y cultural. Se suele relacionar  a la selección natural solo con la variación genética. La herencia biológica se sustenta en genes cuya expresión es siempre regulada por mecanismos epigenéticos que determinan plasticidad fenotípica durante y después del desarrollo ontogenético. La regulación epigenética de la acción génica es un mecanismo básico que permite el funcionamiento celular. La expresión génica se regula fundamentalmente por productos de la expresión de otros genes en la misma u otras células del mismo organismo o por moléculas externas para las que existe mayor o menor afinidad en partes receptoras del genoma. El paso intergeneracional de marcajes epigenéticos se basa en la selección de variación genética en los procesos de borrado en la línea germinal. Los genes se regulan entre sí en una red de interacciones de una tremenda complejidad. Los intrones determinan la síntesis de productos génicos que regulan la acción de otros genes. El cambio evolutivo en procesos epigenéticos se basa pues en la selección de genes que regulan la expresión de otros o se activan o reprimen por sustancias del ambiente. El material genético no es una sarta de chips inertes sino una riquísima fuente de interacciones moleculares que sustenta la evolución por selección natural de variación epigenética. La genética de poblaciones clásica prescinde de esa riqueza pero no debe confundirse con evolución por selección natural.

La evolución cultural se basa en la evolución de la mente humana en el transcurso de millones de años y solo es independiente de la selección natural si se admite que la mente humana no tiene ninguna base genética. La evolución cultural modifica las condiciones ambientales en que funciona la selección y tiene el potencial de modificar el curso de la evolución humana no solo por los efectos directos de los propios cambios culturales sino por seleccionar a favor de determinadas propensiones genéticas. Esta relación dialéctica entre organismo y ambiente en que el ambiente modifica al organismo que a su vez modifica a su ambiente se ha llamado ‘construcción de nichos’ y tampoco es independiente de la selección natural que favorece determinadas capacidades para modificar el ambiente.  Si incorporamos genética del desarrollo, fisiología molecular, plasticidad fenotípica y construcción de nichos a una visión actual de la biología evolutiva, la selección natural aparece implicada en todas las formas de evolución propuestas.