Límites de la adaptación fisiológica y plasticidad fenotpíica

La adaptación al medio físico ha constituido, sin duda, una de las grandes capacidades del género Homo y sus ancestros para la conquista y población de la superficie de nuestro planeta.

En función de la situación geográfica, la temperatura, altitud y radiación solar han sido elementos del medio físico que han establecido un factor de presión ambiental, motor del proceso de adaptación en las poblaciones humanas.

Por otro lado, la gran capacidad plástica del ser humano nos ha permitido la población de latitudes terrestres sin estar diseñados morfo-fisiológicamente para desenvolvernos adecuadamente bajo sus condiciones ambientales. En este sentido, algunas adaptaciones culturales y tecnológicas se han sumado a esta capacidad, ayudándonos a ser grandes exploradores y pobladores de las regiones más duras de la Tierra.

Desde un punto de vista de la plasticidad y aclimatación, el ser humano desarrolla actividades que, igualmente, ponen de manifiesto su gran capacidad de hacer frente a la presión ambiental a lo largo de su vida.

El Deporte es, sin duda, una de las actividades que mejor expresa esta plasticidad fenotípica, no obstante, cuando se eleva la práctica de la actividad deportiva al umbral del máximo rendimiento, podemos observar el concurso de mecanismos de adaptación-selección, responsables de la gestación de un súper atleta.