Resumen del seminario: Bases neurológicas y genéticas de la personalidad y la conducta.

Autora: Mª José Trujillo Tiebas

Tras la presentación del seminario se estableció la línea directriz de lo que significa "normal" frente a lo "no normal" en lo que a la conducta respecta. Parece obvio que a veces existe una dificultad en establecer lo que puede ser el límite de la conducta aceptablemente "normal" frente a lo que puede representar ya una "conducta anómala" y considerada fuera de lo normal, es decir, patológica. 
Preguntas como las planteadas tras el seminario quedan aún por resolver: 

¿Cómo definir la normalidad y la desviación en el marco de la variabilidad biológica?, ¿dónde está el difuso límite entre la variabilidad poblacional y los parámetros de la anormalidad?, ¿con qué criterio se definen los límites “normales” de la variabilidad?, ¿sociales, ideológicos, científicos, …? ¿Cuál es el grado de variabilidad sobre el que opera la Selección Natural?, ¿dónde comienza lo estrictamente patológico y no adaptativo? ¿Cuánta diversidad y neuro-diversidad es aceptable y adaptativa dentro de la vida social moderna?
En la primera charla de introducción se presentaron ejemplos de patologías hereditarias, en concreto dos. La primera fue "Enfermedad de Huntington" como modelo de enfermedad neuro-degenerativa y hereditaria que cursa con una evolución progresiva. Esta enfermedad se debe a una mutación “dinámica” que provoca que los signos clínicos en cada generación se vean incrementados y con una aparición más precoz. Estos individuos, en su período de “no manifestación“ de la enfermedad, presentan una conducta en ocasiones desinhibida y promiscua, rasgos que para una especie en crecimiento bien pudieran ser muy adecuados para aumentar la población y por lo tanto suponer en ese periodo un rasgo adaptativo, máxime cuando en periodos ancestrales la esperanza de vida no superaba los 40 años y por tanto la manifestación de la enfermedad en pocas ocasiones se daba, ya que el individuo no vivía lo suficiente para expresar el efecto negativo de su expresión.
La otra patología presentada como modelo fue el "Síndrome de Williams", que se manifiesta debido a la presencia de una deleción en el cromosoma 7q y que cursa con una personalidad muy marcada, denominada “cocktail party personality", entre otros rasgos clínicos. Esto sugiere y hace pensar que, quizá la "dosis" de ciertos genes marca de alguna manera ciertos rasgos del individuo… porqué no. 
Se comentó, aunque someramente, que ciertos periodos del desarrollo del individuo, como la adolescencia, donde se producen con mayor intensidad las conductas de riesgo y búsqueda de nuevas experiencias, bien podrían significar un periodo de innovación social para un grupo de homínidos nómadas. Así también la epi-genética, como ya se ha comentado en numerosas ocasiones, se planteó que seguro tiene un papel destacado a la hora de perfilar la personalidad de los individuos.
Tras una interesantísima revisión sobre las demencias y la correlación de su expresión genética y fenotípica, Estrella Gómez Tortosa nos habló  de un interesante proyecto sobre los individuos longevos donde parece que su cerebro no ha envejecido en absoluto. Posiblemente tenga una base genética y por tanto heredable. ¿Se podrá algún día conocer qué genes son los implicados?
Para finalizar Clara I. Gómez Sánchez, se habló sobre el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)  y de lo que se conoce hasta ahora. Se hizo una revisión sobre un análisis evolucionista de este trastorno y de lo que se postula a día de hoy como ventajas adaptativas de los rasgos que manifiestan. Parece que el alelo de 7 repeticiones del receptor de la dopamina 4 presenta un tiempo de reacción más rápido de la descarga neuronal y este alelo se ha asociado a TDAH. 

Por lo tanto, la impulsividad y la hiperactividad pueden generar ventajas al individuo y al grupo, tales como una rápida respuesta a depredadores, un mayor rendimiento para la caza, una mayor capacidad de movilidad, un número mayor descendientes, la capacidad de asunción de mayores conductas de riesgo por parte de los líderes. Sin embrago, todos estos rasgos beneficiosos en el pasado, son considerados muy desfavorable en la sociedad actual.

En resumen, el seminario trató un tema interesante donde surgió un fluido debate y se expusieron diversas ideas entorno a las bases neurológicas y genéticas de la personalidad y de la conducta. Quedó claro que un análisis evolucionista en medicina enriquece la manera de abordar las enfermedades y que este abordaje tienta a re-interpretar la patología cambiando los paradigmas rígidos que hasta ahora parecen estar establecidos.